Glaucoma: qué es, tipos, síntomas y tratamiento en Valencia

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad de los ojos que se caracteriza generalmente por el aumento patológico de la presión intraocular debido a la falta de drenaje del humor acuoso —líquido que rellena la parte anterior del ojo— que en condiciones normales se renueva constantemente. El glaucoma tiene como condición final común una pérdida progresiva de las fibras nerviosas del nervio óptico.

El principal factor que influye en su aparición es la presión intraocular alta, aunque no existe una correlación exacta. En ocasiones se produce un aumento de las cifras de tensión intraocular sin daño del nervio óptico, lo que se conoce como hipertensión ocular. En el caso del glaucoma, existe un aumento de las cifras tensionales acompañado de un daño objetivo en el nervio óptico.

Síntomas del glaucoma: la enfermedad que avanza sin avisar

La mayoría de las personas afectadas no presentan síntomas en las primeras fases de la enfermedad. Con el tiempo, y si no se logra un control adecuado de la presión intraocular, aparecen defectos en el campo visual y una pérdida progresiva e irreversible de visión. La aparición de estos síntomas puede significar que la enfermedad está en un punto avanzado de su evolución. En el caso del glaucoma agudo, sí puede ocasionar síntomas intensos desde su inicio: dolor ocular intenso, dolor hemicraneal, alteración visual e incluso náuseas y vómitos.

Diagnóstico del glaucoma: detección precoz con tecnología avanzada

Existen dos aspectos clave para sospechar el diagnóstico de glaucoma: la elevación de la presión intraocular por encima de 21 mm de mercurio —medida mediante tonometría de aplanación o tonómetro de aire— y la presencia de un nervio óptico dañado, visible en fondo de ojo. Cualquiera de estas dos circunstancias hace probable el diagnóstico, especialmente si existen factores de riesgo asociados como antecedentes familiares o edad superior a los cuarenta años.

Una vez sospechado el diagnóstico, se pueden realizar estudios complementarios como una exploración de la agudeza visual y una campimetría o valoración del campo visual.

Tomografía de Coherencia Óptica (OCT): diagnóstico precoz y seguimiento objetivo

Con el fin de confirmar el diagnóstico y valorar un posible daño del nervio óptico, actualmente disponemos de técnicas de imagen mucho más precisas que permiten un diagnóstico más precoz y un seguimiento mediante imágenes más objetivo, sensible y cómodo. La más importante es la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), una prueba sencilla, rápida y no invasiva, capaz de evaluar la anatomía del disco óptico de manera mucho más precisa.

Factores de riesgo y prevención del glaucoma

Cuando existen familiares de primer grado con glaucoma, el riesgo de padecer la enfermedad es más alto que en la población general. La frecuencia de glaucoma aumenta también con la edad: el riesgo se eleva al sobrepasar los 40 años y se multiplica por 7 a partir de los 60. Otros factores de riesgo son el sexo masculino, la miopía, la diabetes y la raza negra.
Por todo ello, se recomienda el control de la presión intraocular de forma preventiva y periódica, especialmente a las personas mayores de 40 años con antecedentes familiares de glaucoma o con otras enfermedades como miopía o diabetes mellitus.

Test genético para el glaucoma: prevención personalizada en familias de riesgo

Como muestran distintos estudios, el papel de la herencia parece ser determinante en el glaucoma. Los individuos con antecedentes familiares son 10 veces más propensos a padecerlo que aquellos que no los presentan. Conocer cuanto antes la posibilidad de que una persona acabe desarrollando glaucoma es imprescindible para su tratamiento.

El test genético nos permite individualizar el tratamiento y tomar medidas para frenar la posibilidad de padecer ceguera en grupos familiares de alto riesgo.